*Serie:* _“Ciudadanas del Reino”_
*Cita B铆blica:* Marcos 2:13–17
*Vers铆culo clave:* _“Y al pasar, vio a Lev铆 hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos p煤blicos, y le dijo: S铆gueme. Y levant谩ndose, le sigui贸. ” Marcos 2:14
Jes煤s iba caminando y ense帽ando a la multitud que le segu铆a, cuando de pronto fij贸 su mirada en un hombre llamado Lev铆, quien era cobrador de Impuestos, un publicano que ten铆a su mesa de tributos p煤blicos junto al mar de Galilea. Un hombre de negocios, recaudador de aduanas de Caperna煤m, con una visi贸n materialista, avara y vana de la vida.
Lev铆 (Mateo) era un jud铆o, nombrado por los romanos para recolectar impuestos en aquella zona. Recaudaba no solo de los habitantes de la ciudad, sino tambi茅n de los comerciantes que pasaban por la misma. El sistema establec铆a que los funcionarios pod铆an quedarse con un porcentaje de los impuestos que cobraban, pero se quedaban con mucho m谩s, con lo que se enriquec铆an desmesuradamente. Los jud铆os odiaban a los cobradores de impuestos por su fama de estafadores y por estar al servicio de Roma. (Comentario, Biblia del Diario Vivir) En fin, Lev铆 pertenec铆a a un grupo de cobradores de impuestos que eran considerados como lo m谩s bajo de la sociedad, seguramente los m谩s despreciados en Israel.
Y all铆 estaba 茅l, sentado en la mesa de los impuestos, en su acostumbrada rutina. Probablemente pensaba en toda la gente que hab铆a estafado, enga帽ado y robado, o tal vez estaba planificando c贸mo destrozar铆a econ贸micamente a otra familia. ¿Qui茅n iba a pensar que su vida cambiar铆a para siempre? ¿Qui茅n creer铆a que Lev铆 ser铆a transformado radicalmente? Pero todo cambi贸 cuando Jes煤s fij贸 Sus ojos en 脡l y lo llam贸: “le dijo: S铆gueme. Y levant谩ndose, le sigui贸”. (V. 14b)
Jes煤s vino a establecer el Reino de los cielos en la tierra, vino a buscar a hombres y mujeres enfermos y viciados de los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida. Vino a convertirlos en hijos del Reino y a ense帽arles a vivir bajo los Principios y Valores de este Reino. Por eso, cuando los escribas y fariseos lo criticaron por verlo comer en la mesa de Mateo, junto a publicanos y pecadores, 脡l “les dijo: Los sanos no tienen necesidad de m茅dico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.” (V. 17)
La vida, la conducta, la cultura y el testimonio de Mateo cambiaron radicalmente despu茅s de conocer a Jes煤s. Enseguida puso su casa y dinero a disposici贸n del Se帽or. Organiz贸 una cena para despedirse de sus viejas costumbres y entrar en una novedad de vida en Cristo, bajo el gobierno de Dios y los principios y valores del Reino de los cielos. Aprovechando la oportunidad para presentarle a sus amigos a Su nuevo jefe, Rey y Se帽or de su vida, Jesucristo. Lo mismo ocurri贸 con Zaqueo, ¿lo recuerdas? otro publicano en la ciudad de Jeric贸, que luego de Su encuentro con Jes煤s dej贸 inmediatamente sus malas pr谩cticas y anunci贸 un nuevo estilo de vida, con acciones externas que evidenciaron los cambios internos que la gracia salvadora del Se帽or provoc贸 en 茅l. ¡Boom! La gracia de Dios transformando al pecador. Jes煤s llama a quien quiere y escoge a sus siervos de entre los pecadores. El transform贸 a un publicano en un ap贸stol.
Amada, la gracia de Dios nos transform贸. Cuando est谩bamos muertas en nuestros delitos y pecados, sumergidas en el lodo cenagoso, apartadas de la gloria de Dios, Jes煤s se acerc贸, nos mir贸 y llam贸; nos invit贸 a tener una relaci贸n de amistad con 脡l, a formar parte de Su Reino, a disfrutar de los beneficios y privilegios de la ciudadan铆a celestial, a cambiar para siempre nuestro estilo de vida, y anunciar el Evangelio con nuestras acciones y palabras. Al igual que ocurri贸 con Mateo; un ¡S铆gueme! reson贸 en nuestro interior y nos transform贸 para siempre.
Jes煤s contin煤a llamando a los pecadores a una vida que ni se imaginan, a la vida eterna. Y nosotras hemos sido escogidas por 脡l y para 脡l, para proclamar Su Reino en las naciones y a anunciar el Evangelio de poder que transforma vidas y cambia destinos. Somos ciudadanas del Reino, vivimos bajo los principios de gracia, justicia, amor y misericordia de este Reino. Que en nuestro diario caminar, a trav茅s de nuestras acciones y testimonio, aquellas mujeres que se encuentran perdidas en las tinieblas puedan escuchar la voz de Jes煤s decirles: “¡S铆gueme!”.
*Citas b铆blicas adicionales:* Leer Romanos 5:6, Romanos 12:2, Colosenses 3:5, Colosenses 3:9-10.
*Meditar:*¿Deseamos, as铆 como lo hizo Mateo, compartir con todos los cambios que Jes煤s ha hecho en nuestras vidas? ¿Estamos viviendo y reflejando ese Reino que transforma? ¿Es nuestro testimonio una invitaci贸n a conocer y seguir a Jes煤s?

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