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Mostrando las entradas etiquetadas como reflexiones

ETERNAMENTE DEPENDIENTE

Sé muy bien que no tengo la capacidad de resolver todos los problemas que a diario pueda enfrentar, que no tengo las respuestas a todas las preguntas; y que la mayoría de las veces no sé cómo tratar con las diversas situaciones que se presentan en mi diario caminar. Pero también sé, con toda seguridad, que puedo apoyarme, descansar y depender únicamente de Aquel que sostiene mi vida. Puedo despojarme de todo peso que me agobie, de toda carga que me reste fuerzas para seguir mi caminar, puedo entregarle todas mis preocupaciones, inquietudes y problemas al Dios que me cuida. Princesa, sin la ayuda del Señor nada podemos hacer, nada podemos cambiar, nada podemos solucionar. Cuando actuamos de manera independiente, dejando al Señor a un lado, comenzamos a perder la paz, el gozo y la esperanza. Entramos en desesperación, frustración y hasta depresión. Perdemos las fuerzas y la dirección. Pero qué bueno que nunca es tarde… Siempre tenemos la oportunidad de regresar al lugar ...

Desahógate...

Desahógate con Dios, por medio de la oración, por medio del canto... Hasta llora, si es necesario. En Su presencia hay lugar para tus lágrimás, Él las toma en la redoma de Su mano.  ¡Dios te escucha! El atiende tu clamor, entiende tu dolor. Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? Salmo 56:8 Desahógate princesa, al final, tu llanto será una bendición.  Ese causal de dolor te llevará directo a los tiernos brazos del Señor.  ¡Desahógate! En la presencia del Eterno Padre serás consolada, amada. Él es tu refugio.  “ Dios es nuestro amparo y fortaleza,  nuestro pronto auxilio en las tribulaciones .”  Salmo 46:1. En medio de la prueba sentirás Su abarazo, porque Dios te impartirá una porción de consolación, de aliento, para que puedas continuar viviendo y disfrutando de la abundante vida en Él. Una vida de libertad. Diana  Hernández

El agradecimiento le hace bien al corazón…

Que bien se siente al escuchar a alguien decir: Gracias . Cuando das un vaso de agua, cuando ayudas a alguien con sus bolsas, cuando haces un favor, es muy agradable. Desde niñas hemos sido enseñadas a ser educadas; a dar gracias. Es parte de nuestra formación como seres humanos y nos ayuda a mejorar nuestras relaciones con las demás personas. ¿Imaginas cómo puede ayudarnos en nuestra relación con Dios? Cada día aprendo más que el agradecimiento le hace mucho bien a mi corazón. Me ayuda a tener una mejor relación con mi Creador y Proveedor, alimenta mi respeto hacia Él y aumenta mi dependencia de Su gracia y Su favor. Hay tantos motivos para estar agradecidas, tanto amor y cuidados del Padre para con nosotras y los nuestros. Tantas bondades y maravillas.  Son más los motivos de agradecimiento que las peticiones que pueda hacerle al Buen Dios en oración. Él ha sido Bueno, Justo y Fiel. Y mientras practico el agradecimiento, mi corazón se fortalece en pacienc...

Dios sabe lo que es mejor para mi.

Hija, hija amada, mírame. Sé muy bien cuánto querías que funcionara. Conozco tus sueños y anhelos. Sé cuánto has estado soñando, esperando que algún día todos esos planes se hicieran realidad. Pero mi niña, aunque eres tan fuerte, tus sueños suelen ser tan pequeños. Lo que YO, Tu Padre Eterno, he estado soñando para ti, es mucho más grande, mi hija amada. Mis sueños son más grandes y mejores que los tuyos. Espera! no te precipites. Confía en mí, yo estoy contigo. El tiempo, va a pasar, y cuando ocurra, tu comprenderás que todo obra para bien, que era lo mejor. No dudes! YO no miento, ni olvido mis promesas para tu vida. Cada una de ellas se cumplirá, te amo mi princesa. Confía en mí, Dios. By Diana J, Hernandez J. Jeremías 29:11   Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.  Isaías 55:8-9   Porque mis pensamientos no son vues...

Soy tu Padre

Sé bien que muchas veces se hace difícil tu caminar. Pero es allí que quiero ver tu fe actuar. Sé bien que no es fácil sonreír cuando toda va mal. Pero es allí cuando de gozo te quiero llenar. Cuando todos se olviden de ti, recuerda que Yo estoy aquí. No me muevo, no me mudo, no cambio, no te olvido. Aférrate a las promesas que te hice, Porque haré posible lo imposible. Recuerda que Yo Soy tu padre, Jamás lo olvides. Gracias Padre, en tí confío. Soy una Princesa Guerrera y confío en el Padre. Diana J. Hernández J. Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; Isaías 64:8 a