Ir al contenido principal

Devocional 23 de enero 2019



El apóstol Pablo nos instruye: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Corintios 12:27). En otro lugar, él dice más específicamente: “El cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros … son un solo cuerpo, así también Cristo” (12:12).
Pablo nos dice, en esencia: “Echa un vistazo a tu propio cuerpo. Tienes manos, pies, ojos, oídos. No eres sólo un cerebro aislado, desconectado de los otros miembros”. Es lo mismo con Cristo. Él no es sólo una cabeza; él tiene un cuerpo y nosotros componemos sus miembros. Estamos conectados con Jesús, nuestra cabeza, pero también estamos unidos unos a otros.
Pablo lleva este punto a su origen, diciendo: “El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan” (1 Corintios 10:16-17). En pocas palabras, todos estamos alimentados por la misma comida: Cristo, el maná del cielo. “Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Juan 6:33).
Algunos cristianos no quieren estar conectados con otros miembros del cuerpo. Están en comunión con Jesús, pero intencionalmente se aíslan de otros creyentes. Pero un cuerpo no puede estar compuesto por un solo miembro y el cuerpo de Cristo no puede estar formado únicamente por una cabeza. Simplemente no podemos ser uno con Cristo sin ser uno con su cuerpo.
Los creyentes están unidos no sólo por su necesidad de Jesús, sino por la necesidad que tienen el uno del otro. Pablo dice: “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros” (1 Corintios 12:21).
Nuestra cabeza dice que todos somos importantes, incluso necesarios, para el funcionamiento de su cuerpo. Esto es especialmente cierto para los miembros que pueden estar heridos y lastimados. El Señor mismo dice: “Te necesito. Eres un miembro vital de mi cuerpo y absolutamente necesario para que éste funcione”.

Por David Wilkerson (1931-2011)



Comentarios

Entradas populares de este blog

10 Poderosos Versículos para tu Cuarto de Guerra

Para aquellas que tienen como meta este año profundizar en su vida de oración y hacer guerra espiritual sobre sus rodillas. Aquellas princesas guerreras que quieren orar oraciones de reino, con poder, en el Espíritu. Orando con la Palabra de Dios. Las armas de las cuales disponemos son lo suficientemente fuertes como para derribar fortalezas y yo, por mi parte, quiero este año, hacer uso de ellas, de una manera consiente y segura. Las escrituras a continuación son de bendición para cualquier cuarto de guerra... en el auto, en el baño, en la cocina o en el trabajo... cualquier lugar en el que realice la batalla. Romanos 4:5 “más al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” "Señor, clamo a ti, no hay justicia en mi. Soy espiritualmente pobre, completamente dependiente, como un mendigo. Pero me aferro a esto: Tú, Glorioso Rey, justificas al impío. Esta es la base sobre la que yo oro y hago batalla. Tu eres mi Justicia...

Soy una Princesa Guerrera con identidad…

Soy una princesa guerrera, tengo identidad. Soy hija de Dios y… Tengo la clave para destruir toda obra de maldad. Tengo la clave para establecer el Reino de Dios. Tengo la clave para atar y desatar. Mateo 18:18 Soy una princesa guerrera, tengo identidad. Soy hija de Dios y… Tengo armas espirituales poderosas. Tengo autoridad delegada en la tierra. Soy una agente del Reino de Dios. Soy una princesa guerrera, tengo identidad. Soy hija de Dios y… Tengo mi lugar bien establecido en Dios, por medio de la obra redentora de Cristo Jesús. Diana #soyunaprincesaguerrera #Venezuela #blog #blogger #identidad #princesaguerrera

Jesús, eres mi respirar.