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Devocional 20 de enero 2019


Satanás vive en el pasado. Él es el príncipe de lo que una vez fue, el rey del remordimiento y la culpa. Él vive para mantenernos allí, para recordarnos lo que hemos hecho y lo horrible que hemos sido. Su mente está consumida por pensamientos de victorias pasadas; de las veces en las que nos hizo pecar, tropezar, caer en sus mentiras. Porque en su corazón él sabe que el pasado es todo lo que tiene.
Cuando llega la salvación, el control de Satanás termina y su única esperanza es hacernos pensar que todavía estamos cautivos. Él ya no puede tener nuestras almas, pero puede hacernos miserables e ineficaces como hijos de Dios.
No dejes que lo haga. No dejes que te llene la mente con dudas y confusión, con pensamientos de pecados pasados, pecados que Dios ha elegido olvidar. Pecados que debemos olvidar antes de poder avanzar verdaderamente.
No es suficiente que aceptemos a Jesús y pidamos su perdón; también debemos rechazar lo que alguna vez fuimos y abrazar por completo el nuevo día; el día de nuestra salvación. El día de un corazón, una mente y un alma renovados.
¡Es importante notar que hay una gran diferencia entre las masas que siguen a Cristo y los pocos seguidores que viven cada día con una ferviente pasión por Jesús! Ellos han hecho más que aceptar la salvación; ellos han abrazado un futuro completamente nuevo. Ellos han elegido perdonarse a sí mismos y mirar hacia adelante.
“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).
No permitas que Satanás llene tu mente con dudas y confusión, con pensamientos de pecados pasados, pecados que Dios ha elegido olvidar. Él te da un corazón nuevo, uno que no tiene pasado, sólo un futuro brillante y glorioso.
Por Nicky Cruz


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