Desahógate con Dios, por medio de la oración, por medio del canto... Hasta llora, si es necesario.
En Su presencia hay lugar para tus lágrimás, Él las toma en la redoma de Su mano.
¡Dios te escucha! El atiende tu clamor, entiende tu dolor.
En Su presencia hay lugar para tus lágrimás, Él las toma en la redoma de Su mano.
¡Dios te escucha! El atiende tu clamor, entiende tu dolor.
Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma;
¿No están ellas en tu libro?
Salmo 56:8
Desahógate princesa, al final, tu llanto será una bendición. Ese causal de dolor te llevará directo a los tiernos brazos del Señor.
¡Desahógate! En la presencia del Eterno Padre serás consolada, amada. Él es tu refugio.
“Dios es nuestro amparo y fortaleza,
nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
Salmo 46:1.
En medio de la prueba sentirás Su abarazo, porque Dios te impartirá una porción de consolación, de aliento, para que puedas continuar viviendo y disfrutando de la abundante vida en Él. Una vida de libertad.
Diana Hernández

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