Princesas... las que forman parte de este Linaje Escogido, las de este Real Sacerdocio. Princesas, miembros de una Nación Santa, ustedes, mujeres del Pueblo adquirido por Dios… Las animo a levantarse por encima de las aflicciones, de cualquier circunstancia, de los elementos sórdidos de este mundo vano. ¡Es tiempo de resplandecer! Han sido elegidas para anunciar las virtudes de aquel que las llamó de las tinieblas a la Luz. Sean testimonios públicos de Su misericordia, de Su amor. Lleven el mensaje de Su evangelio a todo aquel que aún no ha alcanzado la salvación, para que ellos también salgan de las tinieblas y vengan a “Su Luz Admirable”.
Para aquellas que tienen como meta este año profundizar en su vida de oración y hacer guerra espiritual sobre sus rodillas. Aquellas princesas guerreras que quieren orar oraciones de reino, con poder, en el Espíritu. Orando con la Palabra de Dios. Las armas de las cuales disponemos son lo suficientemente fuertes como para derribar fortalezas y yo, por mi parte, quiero este año, hacer uso de ellas, de una manera consiente y segura. Las escrituras a continuación son de bendición para cualquier cuarto de guerra... en el auto, en el baño, en la cocina o en el trabajo... cualquier lugar en el que realice la batalla. Romanos 4:5 “más al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.” "Señor, clamo a ti, no hay justicia en mi. Soy espiritualmente pobre, completamente dependiente, como un mendigo. Pero me aferro a esto: Tú, Glorioso Rey, justificas al impío. Esta es la base sobre la que yo oro y hago batalla. Tu eres mi Justicia...

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